3.1.09

Día Quinto

Hecha la señal de la cruz se reza el acto de contrición



Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu pasión y muerte, apiádate de mí, y dame tu gracia para nunca más volverte a ofender. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Omnipotente Dios y Padre Mío. ¡Mi buen Jesús!, Niño preciosísimo, ya que los ojos del cuerpo no pueden deleitarlos en mirarlos por estar escondido en ese Augusto Sacramento; descubríos a los de mi alma y daos a conocer como Dios que sustenta la vida del alma.

¡Oh amor infinito que me amáis más de lo que me puedo imaginar! ¡Santo Niño!, Descanso de todas mis penas! ¡Piadosísimo y amorosísimo Jesús de mi corazón!

Cuán grande es el amor que nos tenéis, pues vuestras delicias son vivir en nuestra compañía en el destierro de este mundo, para acudir al remedio de nuestras necesidades. ¡Oh verdadero esposo de nuestras almas! Qué mal os paga la que es infiel e ingrata. ¡Decís desde ese Sacramento, si alguna tiene sed, venga a mí y beba! "Venid a mi los que estáis trabajados y yo os aliviaré". Fiado en tan ducles palabras, a vos acudo pra que saciéis la sed de mi alma con las cristalinas aguas de la gracia y me consoléis y fortalezcais en los trabajos y tentaciones de la vida.







DÍA QUINTO


Oración




¡Oh niño gracioso y divino! Embeleso de mi alma, aquí me tienes gozando de las dulzuras de tu bondad misericordiosa; aquí me tienes bebiendo de la fuente cristalina, como siervo sediento que encuentra refrigerio en su padecer.

¿Quién no quedará satisfecho? Oh, dulce bien de mi alma, disfrutando de las ternuras de tu amor, que cual corriente de agua viva inunda a nuestra pobre alma tan llena de debilidades y miserias.

No permitas, Jesús mío, que corresponda con negra ingratitud a tantas finezas de tu amor. Válgame la intercesión de tu augusta Madre, a cuya protección me acojo. Amén.



Se rezan los cinco credos como el primer día.





JACULATORIA

Jesús mío,
misericordia




ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


Postrado ante tu augusta Majestad, divino Niño Jesús, vengo a depositar en tu amantísimo corazón mis penas y alegrías. vengo a manifestarte una vez más las fragilidades y miserias propias de mi flaqueza humana, para que tú, querido Niño, infundas a mi alma el valor de luchar y la fortaleza necesaria para contrarrestar las tempestades de la vida y sepa recidir con perfecta resignación las amarguras que te dignes enviarme.


Sé que eres mi Padre y en la actitud que tienen tus manitas, me estás diciendo: "Pedid y recibireis" confiada en la grandeza de tu generoso corazón, te ruego me concedas la gracia de llegar a ser imitadora de tus virtudes y el remedio de esta necesidad...



canto al Niño Jesús Fundador de HFIC

Finalizar con el canto al Niño Jesús Fundador.

Videos

*** *** *** ***

Canto por Fatima Roxana Aguilar Candray